Arrojando piedras contra David y contra todos los siervos del rey David, mientras todo el pueblo y todos los hombres valientes marchaban a su derecha y a su izquierda. Simei lo maldecía diciendo: «¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! Jehová te ha dado el pago por toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en manos de tu hijo Absalón; has sido sorprendido en tu maldad, porque eres un hombre sanguinario». 2 Samuel 16.6–8 La escena que hoy nos trae el texto bíblico ocurre en el momento en que Absalón se levantó en rebelión contra su padre David. El rey, temiendo por su vida y la de los suyos, abandonó Jerusalén y huyó al desierto. En el camino, cansado y triste, le salió al cruce este descendiente de Saúl, que lo insultaba y agredía con piedras. Lo invito a que reflexionemos juntos, por un instante, en la interpretación que le da este hombre a los eventos que estaban sucediendo en Israel en ese momen...